Pocas ciudades conjugan tan bien tradición y modernidad como Bilbao. También en Navidad. Por eso, si viajas a la capital vizcaína, no puedes perderte sus mercados, sus belenes y la gran variedad de actividades para niños y adultos.

Comenzamos por las luces de Navidad. La Gran Vía, las 7 calles del Casco Viejo, el Arenal o las plazas del centro de la Villa se convierten en un paseo obligado para empaparse de la navidad bilbaína.

Mercado calle Bailén. Fuente: Bilbaoturismo.net

Como los mercados navideños, donde el visitante puede comprar regalos, figuras de belén, decoración y dulces típicos vascos. Los más destacados, el de Santo Tomás y el del Paseo del Arenal.

También es casi obligado visitar alguno de los más de 50 belenes tradicionales. Entre los más populares, destacan la exposición de belenes de la Asociación Belenista de Bizkaia, en el Museo de Pasos de Bilbao; el del Museo Vasco; y los Belenes del Mundo del Museo Diocesano de Arte Barroco.

La Navidad bilbaína pone especial atención a los peques. El Parque Infantil de Navidad (PIN) en el BEC, con juegos y experiencias para niños, es uno de las propuestas más famosas; como los talleres infantiles en el Museo Vasco, el Museo de Reproducción y el Yacimiento del Antiguo Convento de San Francisco. También el Guggenheim, emblema de la ciudad, ofrece actividades especiales.

PIN de Bilbao. Fuente: EITB

Por su parte, los teatros Arriaga, Campos Elíseos y Palacio Euskalduna también adaptan su oferta cultural a estas festividades, tanto para niños como para adultos.

Y ¿qué mejor forma de entrar al año nuevo que disfrutando de increíbles vistas de Bilbao? Existe una preciosa tradición vizcaína de subir al monte Gorbea el 1 de enero. Muchos, de hecho, ven el amanecer desde allí.

La capital de España es, sin duda, uno de los destinos favoritos de las navidades. Gracias a su ubicación en el centro de la Península, a sus buenas comunicaciones y a su enorme oferta cultural y comercial, durante estas semanas el centro de la ciudad se convierte en un hervidero de gente, fotos, sonrisas y gorros de lo más originales.

Mercado de la Plaza Mayor. Fuente: Fuente: unbuendiaenmadrid.com

 

Además de su cuidada iluminación, que cada año se convierte en pistoletazo de salida de la Navidad, Madrid cuenta con muchos mercadillos navideños. Posiblemente el más famoso sea el de la Plaza Mayor, dedicado principalmente a figuras de belén y decoración navideña; pero también son interesantes los de Plaza de España, Callao y, más innovador, el del Matadero. Los belenes tradicionales también son un punto fuerte: los más famosos, sin duda, el del Palacio de Cibeles (sede del Ayuntamiento) y el de la Real Casa de Correos (sede de la Comunidad). Sin olvidarnos, por supuesto, de Cortylandia, el espectáculo navideño de uno de los grandes almacenes de la calle Preciados que se ha convertido en una tradición familiar para el disfrute de los más pequeños y -posiblemente mucho más- para sus padres y madres.

Cortylandia. Fuente: esmadrid.com

En Madrid también es posible disfrutar de dulces y turrones navideños en pastelerías centenarias, de una oferta cultural envidiable (musicales, teatros, conciertos, etc.), y de todo tipo de propuestas comerciales para comprar regalos.

Y en cuanto a fiestas… qué decir de las Campanadas desde la Puerta del Sol. Un momento que marca el inicio de año para millones de familias y que desde hace algunos años puede vivirse dos veces: en las preCampanadas (30 de diciembre) y en las Campanadas propiamente dichas.

No hace falta ir al Rockefeller Center de Nueva York, a los Campos Elíseos de París o a Nápoles para descubrir los mejores árboles de Navidad, iluminación o belenes. Casi todas las ciudades de nuestro país se convierten en estas semanas en lugares muy especiales para vivir al máximo las fiestas.

Comenzamos en Barcelona nuestro recorrido. A su variada oferta cultural, de ocio y comercial, se suman durante esas semanas mercadillos, pesebres, actividades familiares y tradiciones gastronómicas.

Si no conoces la tradición, lo primero con lo que te encontrarás allá donde vayas es un simpático tronco con cara y barretina, el gorro tradicional catalán. Se llama Caga Tió, y es uno de los iconos esenciales de la Navidad catalana, el encargado -en clara competencia con Papá Noel- de traer los regalos en Nochebuena a los niños, después de recibir una buena tanda de golpes al ritmo de su canción.

Belén de la Plaça Sant Jaume. Foto: TimeOut

Cataluña también tiene una profunda tradición belenista, por lo que no puedes irte sin visitar alguno de sus pesebres. El de la plaza de Sant Jaume y el del Museo Frederic Marés son los más importantes de la ciudad.

Los mercadillos también impregnan a Barcelona y sus visitantes de espíritu navideño. Entre los más destacados, la Fira de Santa Llúcia -un mercadillo con más de 200 años de historia-, donde comprar figuras de pesebre y adornos de Navidad; y el mercado de Sagrada Familia, donde podrás degustar boniatos, turrones, castañas o churros con chocolate.

Mercado de Santa Llúcia. Foto: Ajuntament de Barcelona

Barcelona también se llena de actividades culturales y familiares. Con La ciutat dels somriures, la Plaça Catalunya se llena de actividades, talleres y propuestas lúdicas. Sin olvidar la Navidad en el Poble Español, con actividades para niños, jóvenes y adultos.

Y no podemos olvidar la gastronomía. El 26 de diciembre se celebra Sant Esteve, una festividad con tanta o más fuerza que el día de Navidad. Los canelones se convierten en el plato estrella de esta jornada, un placer al paladar de la mayoría de familias catalanas.

Adornar la mesa durante la Navidad tiene que ser divertido y si hay niños en casa, aún más. Ellos son los verdaderos protagonistas de estas fiestas; si los involucramos en la decoración alcanzaremos dos objetivos: que se sientan orgullosos de “sus” adornos y que las vacaciones del cole se conviertan en unos días inolvidables para todos.

Dependiendo de los invitados que vengan a casa podéis pueden crear más o menos adornos, repetirlos o sorprender con novedades a los que repiten.

Una simple pecera vacía, bolas de Navidad, algunas piñas naturales o pintadas (los esprais son ideales) y algo de nieve artificial, musgo, ramas de pino… imaginación al poder. También se puede usar dos o tres peceras de diferentes tamaños y lograr un efecto más espectacular (y más diversión mientras los peques las hacen).

Un centro de mesa relativamente fácil de hacer es este:

O este, con velas, ramas de canela, algo de puntilla, alguna rama de pino

 

En estos enlaces encontraréis muchas más ideas de personas que ponen su creatividad y sus ideas al alcance de todos.

Te proponemos una forma fácil, divertida y original de decorar tu árbol y tu hogar: con palomitas. Una manualidad que encantará a los más pequeños, siempre y cuando ¡no se coman las palomitas antes de tiempo!

¿Qué necesitas?

  • Bolsas de palomitas
  • Hilo
  • Aguja

¿Cómo hacerlo?

  • ¡Prepara las palomitas! Y guárdalas en un recipiente hasta que se enfríen.
  • Prepara hilo y aguja
  • ¡Crea una guirnalda original con las palomitas!

Recuerda que puedes usar palomitas de colores o intercalar palomitas con cualquier otro adorno, como estrellas o botones. ¡Disfruta!

No hay nada que les guste más a los peques que pintar. ¡Y mucho mejor si es con las manos y con los dedos!

Os proponemos algunas ideas fáciles y divertidas de postales navideñas para que los niños y niñas de vuestros hogares se enfrasquen en el espíritu navideño y liberen su creatividad. ¡A pintar!