Adornar la mesa durante la Navidad tiene que ser divertido y si hay niños en casa, aún más. Ellos son los verdaderos protagonistas de estas fiestas; si los involucramos en la decoración alcanzaremos dos objetivos: que se sientan orgullosos de “sus” adornos y que las vacaciones del cole se conviertan en unos días inolvidables para todos.

Dependiendo de los invitados que vengan a casa podéis pueden crear más o menos adornos, repetirlos o sorprender con novedades a los que repiten.

Una simple pecera vacía, bolas de Navidad, algunas piñas naturales o pintadas (los esprais son ideales) y algo de nieve artificial, musgo, ramas de pino… imaginación al poder. También se puede usar dos o tres peceras de diferentes tamaños y lograr un efecto más espectacular (y más diversión mientras los peques las hacen).

Un centro de mesa relativamente fácil de hacer es este:

O este, con velas, ramas de canela, algo de puntilla, alguna rama de pino

 

En estos enlaces encontraréis muchas más ideas de personas que ponen su creatividad y sus ideas al alcance de todos.

Te proponemos una forma fácil, divertida y original de decorar tu árbol y tu hogar: con palomitas. Una manualidad que encantará a los más pequeños, siempre y cuando ¡no se coman las palomitas antes de tiempo!

¿Qué necesitas?

  • Bolsas de palomitas
  • Hilo
  • Aguja

¿Cómo hacerlo?

  • ¡Prepara las palomitas! Y guárdalas en un recipiente hasta que se enfríen.
  • Prepara hilo y aguja
  • ¡Crea una guirnalda original con las palomitas!

Recuerda que puedes usar palomitas de colores o intercalar palomitas con cualquier otro adorno, como estrellas o botones. ¡Disfruta!

Si hay algo en lo que perros y gatos están de acuerdo es en jugar con el árbol de Navidad. Ponte en su lugar por un momento: luces irresistibles, bolas de colores, adornos con formas tan atractivas como sus juguetes… Es imposible ignorar tanta diversión.

Día 1, 4 de la tarde: La familia al completo monta el árbol y luego sale a merendar. El perro y el gato se quedan en casa.

Día 1, 8 de la tarde: La familia al completo recoge lo que queda del árbol de Navidad mientras el perro os mira con cara de no haber roto ni un adorno, aunque le delata algo de nieve artificial en el hocico. El gato os mira con displicencia, transmitiendo claramente que abeto adornado y él no son compatibles ¿o no lo sabíais?

Bueno, hay remedio para esto. Simplemente, debéis tener en cuenta algunos cambios en la tradición de siempre para que el peludo de la familia disfrute tanto como vosotros de estas fiestas sin castigarle sin chuches.

Os ofrecemos varias ideas que, a lo mejor, pasan a ser una tradición esta misma Navidad.

Si no montas el árbol de Navidad porque temes que tu gato le declare la guerra, tienes opciones -un poco locas- para disfrutar de las luces y bolas del abeto lejos de sus garras…

También puedes tratar de transmitir el espíritu navideño a tus perros (si se dejan) con simpáticos disfraces y adornos.

O, si colgar el árbol del techo te parece desmesurado, y disfrazar a tu perro sencillamente imposible, siempre puedes optar por una fórmula más sencilla: vinilos y decoración mural.

Adornar una mesa de noche, como la del 24 de diciembre, la Nochevieja o Fin de año da mucho juego para una opción minimalista que es tendencia absoluta: la luz. Una guirnalda de leds blanca o de colores que recorra la mesa es una elección excelente y aún más cuando no hay demasiado espacio.

En caso de que prefieras la naturalidad, prueba con fruta y velas o unas simples piñas realzadas con un lazo elegante.

Sobre todo, utiliza la imaginación y… ¡disfruta!

La mesa es, seguramente, el centro de las celebraciones navideñas. Su decoración es fundamental para crear ambiente navideño y disfrutar de una gran experiencia junto a familia y amigos. Pero debemos evitar que los adornos acaben por ser un incordio mientras comemos. Te ofrecemos dos sencillos consejos que, en realidad, sirven para adornar cualquier mesa.

La primera es que los adornos acompañan y realzan el menú. Por ello, deben dejar espacio para servir el almuerzo o la cena con holgura o esa decoración que tanto nos ha costado crear acabará descompuesta y arrinconada en alguna silla o butaca libre.

 

 

La segunda norma hace referencia a la altura de los adornos. Los comensales han de poder mirarse mientras conversan, con comodidad, sin nada que les impida la visión. Opta por adornos poco aparatosos que no obliguen a tus invitados a moverse de un lado a otro tratando de esquivar un candelabro enorme, por ejemplo, al tratar de mirarse a los ojos.